Invertir en la prevención, la única forma de evitar desastres

Además de madrugar, aguantar trancones, repetir tinto caliente en cada descanso y aportarles a los estudiantes de la Maestría, conocimiento científico amplio y transfronterizo acerca de la gestión del riesgo de avalancha, y las medidas de conservación, restauración y gestión para superar los desafíos impuestos por los seres humanos, los flujos detríticos (flujos de barro y rocas) y el cambio climático, los profesores Allen Bateman Pinzón y Vicente César de Medina, debieron atender a los medios de comunicación del país, que querían tener conceptos suyos acerca de la sonada vía al Llano y de desastres ocurridos en otras zonas del país.

Los expertos españoles en avalanchas e inundaciones, que durante la semana del 25 al 29 de junio, dictaron su curso “Flujos de avalancha, valoración del riesgo”, en el marco de la Escuela Internacional de Verano, aseguraron a los medios que “invertir en la prevención es la única forma de evitar desastres como los sucedidos en Mocoa”.

“Para minimizar el impacto del riesgo hay dos medidas correctoras que pueden tomar. Una de ellas es la estructural, que involucra todo lo que se pueda poner con concreto, hormigón, acero, grandes deflectores o mallas de contención, y aunque resulta muy costosa, es efectivas. La segunda medida de gestión del riesgo es la no estructural: planificación y para ello se requiere hacer una zonificación e identificación de las áreas potencialmente susceptibles, teniendo esto claro, todas las estructuras deben situarse fuera de esas zonas ya identificadas como peligrosas”, dijo, Vicente Cesar de Medina, quien agregó que: “Hay tres factores que representan riesgo inminente: la peligrosidad, que en Colombia la llaman amenaza; la exposición al riesgo y la vulnerabilidad”.  Por su parte, Allen Bateman, aseguró que: “La lluvia y las pendientes hacen más propensos los terrenos a generar desastres”.

Según ellos, en el caso de la vía al Llano, teniendo en cuenta que es una vía de gran importancia para el país, se deberían incrementar, o destinar más recursos para el mantenimiento de la vía. Concluyen que si se puede con anterioridad reubicar a la población, no habrían muertes”

Tema de actualidad

¿Por qué un curso de Flujos de avalancha? En el país resulta particularmente necesario aprender sobre estos fenómenos: cómo se producen, cómo se transportan, cómo se depositan, prever los efectos que pueden producir y cómo llegan a afectar a la población.

Teniendo en cuenta entonces que la Escuela siempre busca brindar conocimiento pertinente al país, en esta ocasión lo hizo por medio de dos expertos quienes comentaron que, en la actualidad Colombia tiene un escenario propicio para dialogar acerca de inundaciones y avalanchas, dada la gran cantidad de lluvias y las quebradas de alta pendiente, las cuales están generando aludes de tierra a lo largo y ancho del territorio, con desenlaces nunca antes vistos.

¿Quiénes son los expertos?

Allen Bateman Pinzón, de origen bogotano y radicado en España, es ingeniero civil, profesor de Ingeniería Fluvial y director de los laboratorios de Morfodinámica Fluvial I y II del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña (España); especializado en modelado numérico ha implementado varios modelos numéricos para la solución de flujo variable rápido, con y sin transporte de sedimentos. Adicional a lo anterior, es el Director del Grupo de Investigación en Transporte de Sedimentos (GITS).

Vicente César de Medina Iglesias es ingeniero civil e informático español, profesor del Departamento de Motores y Combustión; creador de diversos modelos numéricos para el cálculo de flujos de avalancha y flujos en cauces y conocedor de todo tipo de modelos numéricos en CFD de la Universidad Politécnica de Cataluña (España). También es experto en modelación numérica y experimental e hidroinformática, y en GIS, flujo de avalanchas e inundaciones.

Estos dos ingenieros, desde hace más de diez años, desarrollan este tipo de cursos en varios lugares del mundo. Bateman enfocado en la teoría, mientras que De Medina lo está en la práctica.

A su curso asistieron alrededor de 25 personas, entre profesores, estudiantes de la Maestría en Ingeniería Civil y de último semestre de pregrado, y algunos profesionales externos que se sintieron atraídos por estos expertos para actualizar conocimientos. Al final, quedó abierta la invitación para que vuelvan al país a tocar temas de actualidad, que les permita a los profesionales tener una visión diferente y científica de los mismos.