Hogo Bag, un proyecto que no tiene límites

Motivado por una problemática presente en su entorno y como buen ingeniero, con el deseo permanente de solucionar una problemática, Alejandro Criado Sanguino, estudiante de ingeniería electrónica de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, de la mano de dos de sus compañeros y un profesor, crearon Hogo Bag, un morral inteligente, que busca no solamente evitar el “carterismo”, sino que ofrece a la sociedad la tranquilidad de salir a la calle y transitar sin el temor de que sus pertenencias sean robadas de su morral.

Del 2 al 4 de octubre, Hogo Bag tendrá la oportunidad de ser presentado en el marco de la segunda edición del Festival del Emprendimiento de Bogotá, GoFest, el evento más grande en el país, cuyo objetivo es congregar en un solo lugar, tanto a empresarios, emprendedores, inversionistas y al ecosistema en general para producir oportunidades reales de negocio, para generar networking e impulsar el desarrollo de la tecnología.

El equipo de Hogo Bag ha participado en diferentes eventos gracias a su modelo de negocio. Formó parte del TrepCamp 2018, un programa de emprendedores de alto impacto que se realiza a escala mundial. Participó en un congreso en ciudad de México junto a los inversionistas de Silicon Valley, aprendiendo acerca del ecosistema, las nuevas tecnologías y los nuevos modelos de negocio. Se presentó a la convocatoria internacional de 500 un mil realizada por Google, para buscar inversión, y llegaron hasta el tercer filtro de la Copa Mundial de Emprendimiento.

Alejandro Criado, mentor del proyecto, explica cómo ha sido el camino de desarrollo del proyecto, y cómo una idea que tenía en su cabeza, forma hoy parte de su presente y añora que también esté en su futuro.

¿Cómo surgió Hogo Bag?

La idea de Hogo Bag surgió hace más de tres años, cuando observamos una problemática muy común en Bogotá que es el “carterismo” de los morrales. Suele pasar que subes al Transmilenio, al transporte público, llevas tu morral, llegas a casa y algo de las pertenencias que llevabas en el interior del morral ya no está, no te diste cuenta a qué horas, ni dónde, ni cómo pasó, a eso se le llama carterismo.  El 47 % de los robos que ocurren en Colombia se caracterizan por esta modalidad. Cuando detectamos esto, comenzamos a pensar en una alternativa que fuera viable, que tuviera tecnología y que las personas necesitaran. Después de una ardua investigación de varios prototipos, llegamos a este producto final que es Hogo Bag, un dispositivo electrónico, inteligente que maneja Big Data que se incorpora en el interior de las maletas para volverlas smart, un morral inteligente con seguridad. 

¿Cómo se crea el equipo de trabajo?

Las grandes mentes no han logrado nada solas, siempre han necesitado apoyo. Para un gran proyecto es necesario tocar varios puntos de vista, por eso llegaron al equipo tanto Daniel, Camilo y Johnny. Cada uno aporta o ha aportado a la idea desde un punto de vista muy importante, bien sea desde la investigación, el diseño electrónico, la tecnología que estamos incorporando al modelo de negocio y a la constante evolución que ha tenido Hogo Bag.  Juan Camilo, Daniel y yo somos estudiantes de ingeniería electrónica de pregrado de último semestre y Johnny Alexander Arévalo es ingeniero magíster en  Ingeniería Electrónica de la Escuela.

Somos personas de actuar no de criticar, o de simplemente quejarnos, todas las personas que están en Hogo Bag, si algo no nos gusta y podemos aportar para solucionar esto lo hacemos, y por eso hemos llegado a este punto.

Ustedes son estudiantes. ¿Quién los ha guiado en cuanto al concepto de negocio?

Somos un modelo de negocio B2B que se basa en hacer negocios con las empresas que comercializan, venden y fabrican morrales, porque el sistema se incorpora al morral en su etapa de producción. En este proceso hemos tenido el apoyo de la Unidad de Emprendimiento de la Escuela, con su directora Diana Cabra Ballesteros y todos los integrantes de la Unidad que son administradores de empresas. Ha sido un proceso durante dos años de ir evolucionando el modelo de negocio, aprendiendo  de todo lo relacionado con emprendimiento, de cómo generar una idea porque lo que nos pasa a nosotros los ingenieros es que pensamos en la solución y no en el problema; entonces hemos tenido que aprender eso, analizar bien el problema, conocerlo, plantear una solución que sea viable  en el diseño, viable como  solución al problema o a la oportunidad que detectamos  y que sea viable desde el punto de vista del negocio, que significa que se pueda vender, que sea rentable y que sea escalable.

¿Cómo funciona Hogo Bag?

El sistema se compone de dos tarjetas básicamente, su cerebro y el actuador. El cerebro recolecta constantemente información como localización, objetos en el interior del morral, cuántas veces es abierto o cuándo hay un intento de hurto. En esta etapa ya tenemos la capacidad de alertarle a la persona cuando su cremallera está siendo abierta, en promedio entre 1 y 1,5 cm.

La alerta es una alarma, una vibración y una luz intermitente que le avisa al dueño que su maleta está siendo abierta y advierte al ladrón que ya fue descubierto para que no lo haga.

La etapa en la que estamos trabajando ahora, es en la aplicación con la cual vamos a poder conocer la ubicación, lo que lleva en su interior el morral y podemos establecer una conectividad entre el celular y la maleta, así que si alguno de los dos se aleja va a alertarnos, es decir, que también podemos alertar el robo del teléfono.

¿A dónde quieren llegar con este proyecto?

Hogo Bag no tiene un límite porque la tecnología no tiene un límite. El límite nosotros lo ponemos en cuanto a lo que seamos capaces de diseñar, y mientras tengamos nuestra imaginación y nuestro objetivo claro que es seguir diseñando y ofrecerle al país o a una persona la tranquilidad de salir a la calle y no preocuparse porque le van a sacar sus cosas del morral lo vamos a seguir haciendo. ¿Por qué puedo afirmar que no tiene límites?, porque nosotros no solamente estamos vendiendo un sistema para crear un morral  inteligente, estamos  trabajando con Big Data, con las smart cities, porque somos capaces de  recolectar información, sabemos en tiempo real en dónde está ocurriendo el intento de robo, el hurto, podemos alertar a las autoridades, podemos monetizar esta información de manera que se le brinde a las entidades competentes como a la Policía, o al Transmilenio para colocar puntos de vigilancia o puntos de seguridad donde más se presenten este tipo de robos.

Johnny Alexander Arévalo López, profesor guía del proyecto, envía un mensaje a todos los jóvenes, que al igual que Alejandro, Camilo y Daniel desean emprender y hacer realidad sus ideas: “Nunca dejen que sus ideas alguien las derrumbe así de simple, son buenas, lo que hay que hacer es darle forma. En mi experiencia como profesor les he dicho a los alumnos que adelante con sus ideas, que las anoten, que siempre las trabajen y que aprovechen la universidad para sacarlas adelante, es el medio por el cual ellos pueden materializar esas ideas y llevarlas a formar parte de su futuro”.